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Estudio analiza el impacto de la pandemia COVID-19 en la seguridad alimentaria de los hogares chilenos

«Los resultados subrayan la necesidad de políticas públicas focalizadas, que no solo apoyen el acceso económico a los alimentos esenciales, sino que también fortalezcan a importantes proveedores como la agricultura familiar campesina como principal productora de alimentos frescos del país», señalaron los investigadores.

Santiago, marzo de 2025.- Un estudio sobre la seguridad alimentaria en Chile durante la pandemia de COVID-19 ha revelado importantes desigualdades en el acceso a alimentos frescos, y sus implicancias para las políticas públicas. La investigación, titulada “Descifrando el impacto de la pandemia de COVID-19 en la seguridad alimentaria en distintos estratos socioeconómicos en Chile” (“Deciphering the impact of COVID-19 pandemic on food security across different socioeconomic strata in Chile) ha sido publicada con beca completa en la revista científica Journal Internacional Springer Discover Foods.

En este trabajo los investigadores de INIA Adolfo Donoso y Jorge González, junto a la investigadora de la USS, Macarena Jara, y el investigador de la UnACH, Matías Betancur, analizan cómo la crisis sanitaria afectó el volumen y y diversidad de alimentos adquiridos por los hogares de distintos estratos socioeconómicos. El estudio destaca la alta importancia de los alimentos frescos como base de la alimentación los hogares de menores ingresos, tales como frutas y verduras, además de trigo para el pan, arroz, y carne de pollo y bovina.

Desde una perspectiva agrícola, se determinó que, para la gran mayoría de los hogares en Chile, los alimentos de origen agropecuario representan más del 60% del gasto mensual en alimentación, por sobre gastos en restaurants, servicios de comida rápida y bébidas, siendo mayor la participación de las carnes, el pan y las verduras frescas, los cuales aportan, en general,  las proteínas, las calorías y volumen necesarios, respectivamente.  Además, si bien las ayudas del Estado contribuyen a reducir la brecha de gasto en alimentos, no logran mejorar el acceso de la población de menores recursos a una dieta saludable, con diversidad y calidad de alimentos.

El estudio describe cómo la pandemia disminuyó la diversidad de alimentos adquiridos por los hogares, en respuesta al alza de precios, priorizando la adquisición de alimentos básicos. A pesar de la menor cantidad y diversidad en los productos adquiridos, el incremento de precios significó, de todas maneras, un mayor costo económico para los hogares de menores ingresos, quienes experimentaron un aumento del 24% en los precios ponderados de alimentos en comparación con 2017, en contrapartida con el aumento de solo 7.4% de costo en los hogares de mayores ingresos, pues ya registraban una tendencia  a comprar a precios más elevados por alimentos de mayor calidad nutricional, sofisticación y valor de mercado, antes de pandemia.

Esta realidad es consistente con indicadores de seguridad alimentaria de la FAO, que reportó un aumento del costo per capita en Chile de una dieta saludable, desde $3.38 dólares por persona/día en 2017 a $3.86 dólares persona/día en 2021. Independiente de la pandemia, los productos más comprados siguieron siendo, en orden de importancia, verduras frescas, pan, frutas frescas, pollo y carne de res (Figura 2). A pesar del alza de precios, estas tendencias no cambiaron, aunque la cantidad adquirida disminuyó.

«Estos resultados reflejan la necesidad de políticas públicas que integren la producción agrícola con estrategias de seguridad alimentaria y nutricional, como ha sido en 2022 la Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad alimentaria. Garantizar el acceso más equitativo a una alimentación saludable es clave para reducir la pobreza y para fortalecer la resiliencia del sector agroalimentario», enfatizaron los investigadores.

El estudio concluye que la producción y los precios de las carnes, las verduras frescas y el trigo para el pan, juegan un rol determinante en la seguridad alimentaria de Chile, especialmente en alimentos que no pueden ser importados debido a su consumo fresco y de corta vida, como son el pan y las hortalizas de hoja, y en alimentos que son parte de la cultura nacional como el pan tipo “marraqueta”, el maíz tipo “choclo” y el zapallo de guarda.

Los resultados de esta investigación proporcionan una buena base para el diseño de políticas públicas orientadas a mejorar el acceso económico a una dieta saludable, diversa y de calidad, para la mayor parte de población que habita en Chile.

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